Fachadas que purifican el aire

Redacción: Benjamín Bernal

Diciembre de 2017


El frágil “equilibrio” urbano y ambiental que mantiene viva a la Ciudad de México podría deteriorarse aun más si no se evoluciona inmediatamente en la forma en que se diseña, construye y reconstruye esta hermosa ciudad.

Mitigar el impacto ecológico en el crecimiento de la ciudad ya no es suficiente para aportar fuerza a este equilibrio de la urbe; hoy debemos producir espacios urbanos y habitacionales que abatan contundentemente el deterioro ecológico y ayuden de manera inmediata a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Difícil, compleja y casi imposible tarea.


La divertida membrana frontal que cubre la fachada del Hospital Manuel Gea González en el centro de Tlalpan, es un guiño del desarrollo de un nuevo paradigma arquitectónico: edificios que purifican el aire. Y me refiero a este ejercicio de diseño como un “guiño” de lo que puede ser un edificio purificador de aire, por que el resultado final tiene muchas aristas para reflexionar; por ejemplo el impacto ecológico que tuvo la extracción y tratamiento químico, construcción y transporte de los materiales que componen esta fachada será mayor a la contaminación que lograrán abatir en su vida útil de 10 años.


Tecnología alemana: 2500 metros cuadrados de panel de dióxido de titáneo con la fantástica capacidad de reaccionar a la radiación solar para eliminar la contaminación del aire que se respira al interior del hospital; esta fachada es un elemento arquitectónico atractivo visual e ideológicamente y solo un boceto del camino que deberán tomar los edificios que esta ciudad necesita.


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